El paso del invierno a la primavera o del verano al otoño no solo transforma el paisaje. También impacta directamente en el organismo, especialmente en la población senior. Desde Ballesol, líder en residencias de mayores, explican que el cuerpo necesita un periodo de adaptación a los cambios de temperatura, humedad y horas de luz, y en edades avanzadas este proceso puede ser más lento.
Como señala la propia definición de clima y estaciones, las variaciones estacionales influyen en múltiples procesos biológicos. En personas mayores, estas variaciones pueden manifestarse de forma más evidente.
El organismo de una persona mayor es más sensible a los cambios bruscos de temperatura y a las variaciones en la presión atmosférica.
¿Por qué el cambio de estación afecta más a las personas mayores?
Con el envejecimiento, el cuerpo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura. Esto significa que el frío o el calor intensos pueden afectar más rápidamente.
Además:
- El sistema inmunológico puede estar más debilitado.
- Existen patologías crónicas previas (cardiovasculares, respiratorias, reumatológicas).
- Se producen cambios en la producción de melatonina y serotonina.
Según la Organización Mundial de la Salud, las personas mayores constituyen un grupo vulnerable frente a fenómenos climáticos extremos y cambios ambientales.
¿Qué síntomas son más frecuentes con los cambios estacionales?
Entre las consultas más habituales destacan:
Cambios en el estado de ánimo
La reducción o aumento de horas de luz influye en el bienestar emocional. Puede aparecer cansancio, apatía o irritabilidad. En algunos casos, se habla incluso de trastorno afectivo estacional.
Alteraciones en la tensión arterial
Los cambios bruscos de temperatura pueden provocar variaciones en la presión arterial, aumentando el riesgo cardiovascular.
Problemas respiratorios
Con la llegada del frío o los cambios de humedad, aumentan las infecciones respiratorias. La gripe estacional es uno de los ejemplos más conocidos, como explica el Ministerio de Sanidad en sus campañas de prevención anual.
Dolores articulares
Muchas personas mayores refieren un aumento del dolor en articulaciones con los cambios de presión atmosférica.
En este sentido, en la ya se hemos abordado la importancia del ejercicio moderado y la movilidad para prevenir molestias articulares, un aspecto clave durante las transiciones estacionales.
¿Cómo prevenir los efectos del cambio de estación en personas mayores?
Desde el Grupo Ballesol recomiendan:
- Mantener una temperatura estable en el hogar o residencia.
- Adaptar la vestimenta por capas.
- Seguir una alimentación equilibrada rica en vitaminas.
- Mantener rutinas de sueño regulares.
- Realizar actividad física adaptada.
Además, es fundamental el seguimiento médico personalizado, especialmente en personas con patologías previas.
En Ballesol, los equipos sanitarios realizan controles periódicos y adaptan los cuidados a cada estación del año, reforzando la hidratación en verano o la prevención de infecciones en invierno.
La importancia del entorno seguro y la atención profesional
El cambio de estación no tiene por qué convertirse en un problema si se toman las medidas adecuadas. Un entorno controlado, acompañado de supervisión médica y actividades adaptadas, reduce significativamente los riesgos.
En cada residencia de mayores Ballesol trabajan para garantizar el bienestar integral durante todo el año, con atención personalizada y programas de salud adaptados a cada residente.
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