La historia de José Fernández, el “Benjamin Button” español de Ballesol Latina

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JOSÉ FERNÁNDEZ, RESIDENTE EN BALLESOL LATINA
Envejecer con 104 años y la reserva cognitiva y física de una persona de 75
Por: Miguel Núñez Bello

La vida de José Fernández avanza serena, sin estridencias, casi como un relato que desafía la lógica del tiempo. A sus 104 años recién cumplidos, su caso continúa despertando la sorpresa de médicos, geriatras, fisioterapeutas y especialistas en envejecimiento. La pregunta surge inevitable: ¿cómo es posible alcanzar esta edad con semejante estado físico y mental?

José se ha convertido en uno de los hombres más longevos de España, en un país donde solo el 17,8 % de las personas centenarias son varones. Su trayectoria vital le ha permitido ser testigo directo de tres conflictos bélicos —la Guerra del Rif, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial—, además de crisis económicas, periodos de escasez y una pandemia mundial que también logró superar. Una vida marcada por lo que la doctora Sacramento Pinazo Hernandis, especialista en Psicología y envejecimiento, define como “la resiliencia de los resistentes”.

Residente en la residencia de ancianos en Madrid, Ballesol Latina, José se describe con ironía como alguien que vive “como un septuagenario en la etapa de la prevejez, sin excesos y siguiendo las normas”. Su capacidad física quedó patente cuando, a los 95 años, realizó en el Hospital Clínico de Madrid la prueba “Sit-to-Stand Test”, que evalúa la fuerza y funcionalidad del tren inferior. La completó sin apoyos, repitiendo el ejercicio en menos de 30 segundos y mostrando un equilibrio y una flexibilidad sobresalientes.

A pesar de padecer degeneración macular, que limita notablemente su visión, su estado general es excepcional. “Estoy aquí por la edad, no por enfermedad”, recuerda que le comentaron los médicos. Esa limitación visual no le ha impedido desarrollar una intensa actividad artística: con ayuda de una lupa ha creado más de 150 obras en acuarela, pastel y carboncillo, que espera poder exponer próximamente en la propia residencia.

Estoy aquí por la edad, no por enfermedad

Su capacidad de adaptación ante la adversidad resulta tan admirable como su condición física. Los profesionales que le atienden destacan una combinación de factores biológicos, sociales y funcionales poco habituales. Desde el equipo de fisioterapia subrayan que sus capacidades se asemejan a las de una persona de unos 70 años: utiliza pedales, poleas y trabaja en escaleras con rampa con notable soltura. “Físicamente está más cerca de los 110 que de retroceder”, apuntan.

Pero si su estado físico sorprende, su reserva cognitiva no lo hace menos. Luis Sánchez Serrano, psicólogo del centro, destaca que mantiene una memoria autobiográfica plenamente conservada, especialmente en lo referente a su infancia. Además, continúa mostrando inquietudes culturales y participa activamente en actividades como la pintura, la lectura o el baile, factores que potencian su bienestar y su sentido de propósito.

En el plano médico, su tratamiento farmacológico es comparable al de una persona de alrededor de 75 años, centrado principalmente en la prevención cardiovascular y en patologías articulares leves. Un perfil clínico que, según los informes, constituye un importante elemento de protección.

Mientras tanto, José Fernández continúa su particular travesía por el territorio más enigmático del universo humano: el envejecimiento. Un viaje que, en su caso, parece desafiar la cronología y acercarse más a las leyes de la física que a las del calendario.

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Victoria Barrios
Escritora y redactora amante de la fotografía, la lectura y la música. Entusiasta del mundo online y de los idiomas. Me encanta viajar en busca de nuevas aventuras ¿A quién no? Si tienes alguna consulta no dudes en dejarme un comentario.