¿Por qué es clave la hidratación para prevenir infecciones urinarias en personas mayores?

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Hidratación personas mayores

Mantener una buena hidratación favorece la eliminación de bacterias del tracto urinario y reduce el riesgo de infecciones urinarias en personas mayores.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son una de las afecciones más frecuentes entre las personas mayores y, en muchos casos, se relacionan con hábitos sencillos del día a día, como la cantidad de líquidos que se ingieren a lo largo de la jornada.

 Aprovechando que hoy se celebra el Día Mundial del Riñón, es especialmente relevante recordar la importancia de la hidratación como herramienta clave para la prevención de estas infecciones y para mantener la salud renal en la tercera edad.

Según datos de instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el envejecimiento se producen cambios fisiológicos en los riñones y en la percepción de la sed, lo que aumenta el riesgo de deshidratación y, por ende, de infecciones urinarias.

¿Qué ocurre en el organismo con la deshidratación?

Cuando una persona no bebe suficiente agua, su cuerpo tiende a concentrar la orina. Esto crea un ambiente ideal para que las bacterias se multipliquen y se adhieran a las paredes del tracto urinario. En consecuencia, aumentan las posibilidades de desarrollar una ITU.

Este efecto es especialmente notorio en las personas mayores porque, con el paso del tiempo, tienden a percibir menos la sensación de sed y pueden reducir de forma involuntaria la ingesta de líquidos. Además, condiciones crónicas (como la diabetes o problemas de movilidad) y algunos medicamentos pueden dificultar aún más la hidratación adecuada.

Hidratación y prevención: ¿qué recomienda la ciencia?

Especialistas en geriatría señalan que un consumo regular de líquidos durante el día ayuda a “arrastrar” bacterias desde la uretra hacia el exterior, lo que reduce el riesgo de que estas suban hacia la vejiga o los riñones y causen infección.

Una hidratación adecuada es una de las medidas más eficaces y sencillas para prevenir infecciones urinarias en la tercera edad

destacan expertos en salud renal.

El volumen óptimo de agua puede variar según persona, peso y condiciones médicas, pero como pauta general se recomienda que las personas mayores intenten beber al menos 1,5 a 2 litros de agua al día, distribuidos en varias tomas, y adaptarlo según indicación médica.

Hábitos saludables para reforzar la prevención

Más allá de beber agua, existen otras prácticas que complementan la prevención de las ITU:

  • Orinar con regularidad: Evitar retener la orina durante largos periodos.
  • Higiene adecuada: Especialmente después de ir al baño.
  • Cuidado en baños y duchas: Secar bien la zona perineal.
  • Ropa cómoda: Evitar prendas que retengan humedad.

Una relación directa entre hidratación y salud urinaria está ampliamente respaldada por estudios clínicos y guías médicas como las de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).

Importancia de fomentar la hidratación en residencias y cuidados

En centros especializados en atención a ancianos como las residencias para mayores Ballesol, la hidratación forma parte de los planes de cuidado diario. Esto se traduce en:

  • Controles periódicos de ingesta de líquidos.
  • Registro personalizado según necesidades fisiológicas.
  • Educación y recordatorios para beber.

La prevención de infecciones urinarias es una de las muchas áreas en las que la atención integral marca una diferencia en la calidad de vida de las personas mayores.

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Roberto Chamorro