El Día Internacional de los Voluntarios, que se celebra cada 5 de diciembre, es una oportunidad para visibilizar el impacto que miles de personas generan con su tiempo y compromiso.
La ONU impulsa esta jornada para recordar que el voluntariado es un motor social capaz de reducir desigualdades, fortalecer la participación comunitaria y acompañar a quienes más lo necesitan, especialmente a la población sénior.
En las residencias de mayores de Ballesol, esta fecha adquiere un significado especial. Los proyectos de voluntariado llevan años formando parte de la vida en sus centros, ofreciendo compañía, actividades y un apoyo emocional que complementa el trabajo profesional diario.
¿Qué aporta el voluntariado a las personas mayores?
El voluntariado tiene un impacto directo en la salud emocional de las personas mayores.
Diversos estudios, como los recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), destacan que la interacción social frecuente reduce el riesgo de soledad, ansiedad y enfermedades asociadas al aislamiento.
Entre los beneficios más destacados se encuentran:
- Mayor bienestar emocional gracias a la compañía regular.
- Estimulación cognitiva al participar en talleres, lecturas o actividades culturales.
- Refuerzo del sentimiento de pertenencia a una comunidad activa.
- Incremento de la autonomía al facilitar la participación en actividades cotidianas.
El acompañamiento continuado genera vínculos que transforman el día a día de las personas mayores, favoreciendo su salud emocional y su confianza personal.
Los voluntarios en Ballesol: compañía, actividades y vínculos que suman
En el Grupo Ballesol, los voluntarios complementan el trabajo de los equipos profesionales aportando tiempo, escucha y cercanía.
A lo largo del año, colaboran en iniciativas como:
- Lecturas compartidas y clubes de conversación.
- Acompañamientos en salidas culturales o paseos.
- Actividades de ocio intergeneracional con colegios y asociaciones.
- Talleres creativos, música o manualidades.
Estas acciones no solo aportan bienestar a los residentes, sino también a los propios voluntarios, que encuentran en esta experiencia una forma enriquecedora de contribuir socialmente.
Además, Ballesol impulsa colaboraciones con entidades solidarias y educativas para fomentar el voluntariado intergeneracional, una de las fórmulas más valoradas por los residentes por su capacidad de conectar generaciones.
¿Cómo convertirse en voluntario en un centro para personas mayores?
Convertirse en voluntario es un proceso accesible y guiado.
Generalmente, basta con contactar con la institución, asistir a una reunión informativa y realizar una formación básica para garantizar una experiencia segura y positiva para todas las partes.
El voluntariado no exige grandes requisitos: solo tiempo, empatía y ganas de acompañar.
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