El Camino de Santiago representa, por definición, un trayecto de esfuerzo, convivencia, fe en las propias fuerzas y superación constante. Para la gran familia que integra la red de centros y profesionales de las residencias geriátricas Ballesol, la reciente travesía completada por Alegría Bernardino, residente de Ballesol Altorreal, ha supuesto mucho más que una meta geográfica. Se ha transformado en un testimonio de lo que significa acompañar con propósito, hacer comunidad y demostrar que las barreras físicas se desvanecen cuando existe una red de apoyo basada en el afecto, la empatía y la solvencia técnica.
Alegría guarda en su memoria una trayectoria vital profundamente ligada a la solidaridad. Durante casi dos décadas, dedicó su tiempo, energía y sensibilidad a acompañar a personas con movilidad reducida a cumplir la peregrinación compostelana, facilitándoles el trayecto. Recientemente, los giros de la vida invirtieron los papeles. Esta vez, era Alegría quien soñaba volver a contemplar las torres del Obradoiro, sintiendo la emoción de la ruta desde una silla de ruedas. La respuesta de su entorno no se hizo esperar: durante más de doce meses, un equipo multidisciplinar planificó de forma minuciosa cada aspecto técnico, logístico y sanitario para transformar una ilusión profunda en una realidad.
De la Región de Murcia a la plaza del Obradoiro
Completar una ruta de más de mil kilómetros desplazándose desde el Levante hasta el Noroeste peninsular requiere una infraestructura médica y organizativa de máxima precisión. La coordinación entre los profesionales de la residencia de mayores Murcia, Ballesol Altorreal, y la colaboración especializada de la Fundación Ambulancia del Deseo permitieron trazar un itinerario adaptado en el que la seguridad física, el confort diario y el bienestar emocional avanzaron de la mano.
El trayecto, que culminó con el recorrido a pie y en silla de ruedas de los últimos cinco kilómetros del trazado jacobeo, exigió un seguimiento continuo de la fisioterapia preventiva, la salud articular y la resistencia funcional. Cada tramo recorrido representó una victoria compartida entre la protagonista y los profesionales sociosanitarios que la acompañaban, evidenciando que la atención individualizada alcanza su máximo sentido cuando se pone al servicio de la historia de vida de cada persona.
Sin embargo, el instante cumbre de este viaje no sucedió únicamente en el asfalto o en las sendas de piedra, sino en el momento exacto en que la comitiva divisó los contornos de la catedral compostelana. Allí, la experiencia individual de una residente se convirtió en una fiesta colectiva para todo Ballesol.
El abrazo entre centros: Ballesol Galicia recibe a Alegría
La llegada a la mítica plaza del Obradoiro trascendió el ámbito privado para convertirse en un encuentro institucional y humano de enorme calado. A la entrada de la ciudad, una calurosa delegación de más de treinta personas aguardaba con pancartas, aplausos y lágrimas de emoción. La comitiva estuvo integrada por residentes, familiares y equipos profesionales procedentes de la zona de Pontevedra, reuniendo a representantes de la residencia tercera edad Pontevedra, Ballesol Poio, y Ballesol Vigo, así como por una delegación del complejo de A Coruña, donde se ubican los Apartamentos Ballesol Oleiros y su residencia contigua.
La jornada, coordinada con maestría por Ana Quiroga, directora de Ballesol Poio, evidenció la cohesión territorial de una organización que entiende cada centro no como una isla independiente, sino como parte de una gran familia interconectada. Ver a residentes de Galicia abrazar a una peregrina llegada desde Murcia supuso una demostración de cómo los valores de empatía, respeto y orgullo de pertenencia unen a distintas generaciones y geografías en torno a una causa común.
El acto contó además con un destacado respaldo institucional de alto nivel político. La Conselleira de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia, Fabiola García, encabezó la recepción oficial a la comitiva de las residencias geriátricas Ballesol. Durante el encuentro, las autoridades autonómicas destacaron el valor ejemplarizante de esta iniciativa, que pone en primer plano las capacidades, los anhelos y el liderazgo social de las personas mayores, derribando estereotipos asociados a la edad o a la dependencia.
Un modelo asistencial volcado en las historias de vida
Detrás del éxito de este viaje histórico se halla la implantación consolidada del modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP). Este enfoque sociosanitario huye de la atención estandarizada para indagar en la biografía, las preferencias, los sueños y los valores de cada residente. En la residencia de mayores Murcia, Ballesol Altorreal, al igual que en el resto de los centros de Ballesol, el cuidado diario no se limita a la cobertura médica o nutricional, sino que se extiende a la creación de entornos y oportunidades donde cada residente pueda continuar desarrollando su proyecto personal con plenitud.
Paralelamente, la salud cognitiva y la memoria emocional se estimulan mediante talleres de reminiscencia, musicoterapia y programas multisensoriales que permiten a los mayores conectar con sus recuerdos más queridos. En el caso de Alegría, evocar sus antiguas peregrinaciones fue la chispa que encendió el deseo de volver a ponerse en marcha, demostrando que el cuidado de las emociones es el complemento indispensable del rigor clínico.
En un momento social en el que el envejecimiento requiere miradas renovadas y positivas, la experiencia compartida entre Ballesol Murcia y Ballesol Galicia señala el camino hacia una atención sociosanitaria de excelencia. Una atención que no solo cuida el cuerpo y preserva la salud, sino que alimenta el alma, respeta los deseos individuales y construye una auténtica comunidad donde cada persona importa, cada historia cuenta y cada sueño merece ser cumplido.


