Ana Pérez Díaz, es la primera residente que llegó a Ballesol Altorreal, Murcia. Comenzó su estancia en Febrero del 2006 y durante sus primeros días en el centro se encontró muy arropada, rodeada de trabajadores que parecían estar esperando que necesitara algo para colmarla de atenciones. Pronto mostró su carisma, su sentido del humor y su alegría de vivir.
Dª Ana nació en Madrid, el 28 de septiembre de 1923 en el seno de una familia de 5 hermanos. Cuando tenía 12 años, estalló la Guerra Civil Española y sus padres decidieron distribuir a los hermanos fuera de la capital para que no sufrieran los vestigios de ésta por lo que Dª Ana tuvo que abandonar el colegio y partir hacia Cartagena con sus tíos. Éstos decían que era una niña muy lista y espabilada. El conflicto llegó a Cartagena y, Dª Ana y sus tíos terminaron trasladándose a Alcantarilla, un pueblo cercano a Murcia y libre de los avatares de la guerra. En el devenir de estos años los padres de Dª Ana fallecieron y adoptó Murcia como lugar de residencia.
Conoció a su marido Donato un día de feria en Murcia, a los pocos días se hicieron novios y terminaron casándose en la Iglesia de San Antolín; él era cocinero y Dª Ana se ha dedicado a llevar la casa y a ayudar a su marido. Tuvieron dos hijos, José y Ramón y llevaron una vida muy feliz hasta que con 38 años se quedó viuda.
Dª Ana escribe poesía desde que era una niña. Tiene un sentido especial para crear, es algo que le brota de forma natural. Según sus propias palabras: “esté haciendo lo que esté haciendo, siempre es buen momento para crear unos versos”. Hace tiempo que ya no las escribe sobre papel, pero las mantiene vivas en su memoria y es capaz de recitarlas de memoria con una entonación solemne y pausada. Los temas sobre los que habla son muy variados, pero abundan los contenidos religiosos y populares. Suele dedicar sus versos a la gente que la rodea familiares, amigos, empleados de Ballesol e incluso ha escrito algunos al director de la Residencia.
Aparte de la poesía otra particular afición de esta alegre bisabuela es la confección de muñecas. Las realiza con retales sobrantes que le proporcionan sus nueras o los empleados de BALLESOL a quienes ha regalado gran parte de sus creaciones. Trozos de lana gruesa hacen las veces de cabello, una tela estampada como vestido y hasta patucos en los pies. Su sonrisa se desborda cuando entrega el regalo abriendo sus brazos a la espera de un abrazo. Es la alegría de esta huerta murciana.
Algunos versos
Sentada a la mesa estoy
con dos vasos vacíos
y una botella de vino,
pero ¿a quién convido yo
si ya no tengo a un amigo?
Abderamán, Abderramán,
Moro de la morería
Moro que tal signo nace
No debe decir mentiras
Siendo yo niño y muchacho
Mi padre me lo decía
Que no dijese mentiras
Que era grande villanía
A la orilla de un pozo
Dormía a pierna suelta
Un incauto mancebo gritole la fortuna
Insensato despierta!
¿No ves que ahogarte puedes
A poco que te muevas
A veces la fortuna,
A veces me acorteja
Unas veces por buena
Y otras por terca
RESIDENTE Dª ANA PÉREZ DÍAZ


