El frío puede provocar un aumento de la tensión arterial, mientras que el calor suele favorecer una ligera bajada, aunque ambos extremos pueden resultar perjudiciales si no se toman precauciones.
¿Cómo afectan el calor y el frío a la tensión arterial?
Las personas con hipertensión deben prestar atención a los cambios de temperatura. El frío provoca una vasoconstricción: los vasos sanguíneos se contraen para conservar el calor corporal, elevando la presión arterial. Esto puede aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares, especialmente en personas mayores.
El calor provoca vasodilatación, los vasos sanguíneos se ensanchan para liberar el exceso de calor corporal, lo que puede provocar una ligera bajada de la tensión arterial. Sin embargo, el calor extremo también conlleva riesgos. Puede causar deshidratación y aumentar el esfuerzo cardíaco, sobre todo si no se reponen líquidos correctamente.
¿Qué temperatura es recomendable para una persona hipertensa?
Los expertos recomiendan mantener una temperatura ambiental estable, entre 21 y 24 grados, tanto en invierno como en verano. Esta franja térmica ayuda a minimizar los cambios bruscos de presión arterial.
En climas extremos, se recomienda:
- Invierno: usar ropa térmica, evitar salir a la calle en las primeras horas de la mañana y ventilar el hogar sin enfriarlo en exceso.
- Verano: mantenerse hidratado, evitar la exposición solar en horas punta y usar ventiladores o aire acondicionado moderado.
“Las personas mayores, especialmente aquellas con hipertensión, deben ser especialmente cuidadosas con los cambios de temperatura”
Señala la Sociedad Española de Cardiología.
¿Por qué es importante controlar la tensión en personas mayores?
La hipertensión es una de las enfermedades más comunes entre los mayores de 65 años. Aunque no suele presentar síntomas evidentes, sus consecuencias pueden ser graves: infartos, ictus o insuficiencia renal.
En centros especializados como las residencias de mayores Ballesol, se realiza un seguimiento personalizado de la tensión arterial, especialmente durante las estaciones más extremas del año, para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los residentes.


