Fisioterapia geriátrica e inmovilidad: conoce las claves

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Cada 8 de septiembre celebramos el Día Mundial de la Fisioterapia, una fecha muy marcada ya que esta rama de la ciencia posibilita la recuperación de dolencias de todo tipo a personas de distintas edades.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la fisioterapia como “el arte y la ciencia por medio del ejercicio terapéutico, calor, frio, luz, agua, masaje y electricidad que tiene como fin prevenir, readaptar y rehabilitar al paciente susceptible del tratamiento físico.”

Más que hablar sobre qué es la fisioterapia, vamos a ver algunas cuestiones relacionadas con las personas mayores y qué importancia tiene esta disciplina durante el proceso de envejecimiento.

¿Qué es el síndrome de inmovilidad?

El envejecimiento produce una limitación de las actividades desarrolladas de forma fisiológica por los sistemas del organismo como pérdida de fuerza, aumento de la rigidez, alteraciones del equilibrio y dolor, entre otros trastornos.

Estos cambios en el adulto mayor se pueden ver potenciados tras largos periodos de inmovilidad, con frecuencia debido a enfermedades que cursan con una hospitalización, ocasionando el síndrome de inmovilidad.

Este síndrome, potencialmente reversible y prevenible, deteriora de manera significativa la calidad de vida de los pacientes.

Por ello, la mejor manera de evitar su aparición es manteniendo un buen grado de movilidad. De hecho, varios estudios coinciden en señalar el ejercicio físico como principal factor para prevenir la inmovilidad.

Además de la inmovilidad, intervienen otros factores como las caídas, una causa verdaderamente común entre la población mayor, ocasionando problemas, como los ingresos por la recuperación de una fractura de cadera.

Por lo que la fisioterapia juega un papel muy importante de prevención y recuperación, ya que es capaz de mejorar, en la mayoría de los casos, los resultados de la rehabilitación neurológica y geriátrica, promoviendo así la recuperación funcional y previniendo o mejorando las complicaciones de cualquier inmovilización o fractura.

¿Qué es la fisioterapia en el Adulto Mayor?

La fisioterapia es la herramienta que apoya a la rehabilitación para reestablecer la función tras la enfermedad o lesión, compensando la pérdida funcional y la prevención de las complicaciones secundarias.

Actualmente, un 18% de las personas mayores de 65 años presentan dificultades para movilizarse sin ayuda y un 50% de los mayores de 75 años tienen problemas para salir del domicilio.

¿Cuándo se aplica la fisioterapia geriátrica?

Además de revertir los problemas físicos de las personas mayores, la fisioterapia también se utiliza a modo de prevención, sobre todo durante el proceso de envejecimiento en el que aparecen enfermedades como la artrosis o la osteoporosis.

¿Cómo se trata la fisioterapia en una residencia geriátrica?

La fisioterapia geriátrica es un campo esencial a la hora de tratar diversas enfermedades propias del envejecimiento, como el dolor, la pérdida del equilibrio, la funcionalidad articular, la elasticidad o la masa muscular.

¿Qué tipo de rehabilitación puede recibir un Adulto Mayor?

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja, al menos, dedicar alrededor de 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas, aeróbicas.

En entornos residenciales y asistenciales, las recomendaciones se enfocan hacia actividades dirigidas a evitar la fragilidad, recuperar la movilidad y mejorar la capacidad cognitiva de las personas mayores.

Y todo ello con programas de ejercicios multicomponente.

Con ese objetivo, en Ballesol –residencias de ancianos y apartamentos tutelados– han apostado por un proyecto individualizado denominado REACTÍVATE, una iniciativa capaz de revertir los efectos de la falta de actividad o, al menos, disminuirlos en la medida de lo posible.

fisioterapia en residencia de ancianos